Nuevo año, nuevo yo

2026/1/11

« Nuevo Año, Nuevo Yo »

Así parecería que empieza una aventura nueva (o una agenda barata), pero realmente solo pasa de largo mi vida. El alboroto del nuevo lustro ya se da por acabado apenas llegando al 2 de enero, y, ciertamente todo parece igual, tanto en pequeña como gran escala.

Acercándome al calvario

Una de las cosas que puedo destacar de este breve periodo de dos semanas es que cada vez estoy más cerca de poder empezar a leer el Capital (Karl Marx) ya que estoy por completar la mayoría de mi lista de lectura previa al magnus opus del comunista ese.

Antes de que acabe el año, pude terminar de leer « El 18 Brumario de Luis Bonaparte » y durante estos días también pude llegar a terminar otros escritos como « Crítica al Programa de Gotha », « La Guerra Civil en Francia » (cada día extraño más a la comuna de Paris) y también las cartas y borradores a Vera Zasúlich por Marx.

Si bien debería sentirme algo emocionado, me agobia saber que mi proximo proyecto de lectura va a involucrar varias semanas de repaso, anotación y, muy posiblemente, fatiga mental. Mi plan de respaldo es empezar a leer « La Ideología Alemana » cada vez que me aburra o canse del Capital, inteligente, ¿no? B]

Por ahora me queda solamente leer « Trabajo Asalariado y Capital », « Valor, Precio y Ganancia », « El Salario », « Discurso Sobre el Problema del Librecomercio » y « Del Socialismo Utópico al Socialismo Científico » para ya haber terminado gran parte de mi bibliografía previa a Das Kapital. (Quizá también lea la Intr. General a la Crítica de la Economía Política??? no sé)

Pueden ir consultando el progreso de mis lecturas yendo a mi super página de mi lista de lectura ultra-genial, ya sea apretando ese link o yendo arriba en el menu de mi página y apretando "Lista de Lectura"

P.S. Mañana me llega la colección de tres tomos de las « Teorías de la Plusvalía » (Marx)!!!

Capitalismo de Topadoras

Me causa mucha gracia ver a tantos académicos que le ponen nuevas etiquetas al modo de producción actual solo porque surgen nuevas oportunidades de intercambio, más las relaciones productivas se mantienen iguales y mucho más profundizadas que en la época de Karl y Friedrich.

« Pero el capitalismo de plataformas... », « ¿No ves que ya entramos de lleno en el tecnofeudalismo? », « Ahora el capitalismo cognitivo lo que hace... »

Si bien es apreciada la distinción del actuar del capital en distintos sectores socioproductivos de la sociedad contemporanea para analizarlo como sistema aislado, creo que el abuso de estas etiquetas nos lleva a invisibilizar las verdaderas condiciones bajo las que vivimos. Pero hagamos caso omiso a esto último por un momento para expandir sobre una problemática ya concebida hace siglos.

Recientemente, en la Patagonia hubieron cientos de focos de incendio que - lamentablemente - se descontrolaron. Algo que sucede casi todos los años durante el verano y que cada vez es más desastroso. Eso es un hecho, innegable. Y es claro también ahora que el gobierno (municipal, provincial y nacional) no está moviendose lo suficiente al respecto.

Pero si nos vamos a la raiz del incendio, encontraremos que no fue orquestrado por las fuerzas de la naturaleza (que si bien son autonomas, son afectadas también por nuestras acciones), más bien, hay un consenso general de que la mayoría de los focos fueron encendidos deliberadamente (citando a nuestro Sr. gobernador, el tan horrendo « intencionalismo »).

¿Pero quién se atrevería a atentar contra la gran madre tierra que nos provee de toda la riqueza de la sociedad? Claramente mapuches iraníes anarco-comunistas apoyados por hezbollah, maduro y myriam bregman!! los intereses foráneos en la región.

Grandes terratenientes italianos, ingleses e israelíes (¿la triple I?) intervienen constantemente, incluso hace poco que hay convenios de recursos hidricos en toda la Patagonia y el gobierno está más que encantado. No ha mucho tiempo que se derogó el tiempo de espera para cambiar el proceso productivo de una tierra después de un incendio y desde que se permitieron las compras de tierras por parte de extranjeros.

Simíl al norte y litoral del país, se extorsiona a pobladores y comunidades originarias para que cedan sus tierras o sean hostigados (y en algunos casos, asesinados) por el bien financiero de grandes unicornios de la soja.

Tampoco es nada nuevo, es incluso propio del sistema capitalista que sigue vigente, pero que durante este blog vamos a denominar como capitalismo de topadoras, porque lo único que busca es destruir el suelo y naturaleza para extraer recursos naturales que pasarán por todo el ciclo productivo para convertirse en capital.

Un ensayo que leí ayer es bastante interesante, y, si bien es de 1909, lo veo más actual que nunca. Hablo de « La Destrucción de la Naturaleza » por Anton Pannekoek, bastante corto y directo.

En este, se establece una tesis contundente: el modo de producción actual fomenta la extracción infinita de medios finitos y, por lo tanto, es necesario para la conservación de la naturaleza una transición a un modo de producción más justo y razonable: el socialismo.

« Un orden social razonable tendrá que usar los tesoros de la naturaleza puestos a su disposición de tal manera que lo que se consume sea al mismo tiempo reemplazado, para que la sociedad no se empobrezca y pueda enriquecerse. Una economía cerrada que consume parte de las plántulas de grano se está volviendo más pobre y es más probable que falle. Este es el modo de gestión del capitalismo. Esta economía que no piensa en el futuro solo vive en la instantaneidad. En el orden económico actual, la naturaleza no está al servicio de la humanidad, sino del capital. No es la ropa, la comida y las necesidades culturales de la humanidad, sino el apetito de lucro de Capital, en oro, lo que gobierna la producción. »

El capitalismo, que solo busca aumentar sus ganancias, su extracción de plusvalía y su eficiencia, no debe preocuparse en cuestiones triviales como la conservación de especies, el balance ecológico o el mantenimiento de ecosistemas, pues solo causan pérdidas.

Y si bien ahora todas las empresas más o menos repudiables (y ricas) se disfrazan de sostenibles mediante el greenwashing, sabemos que el modelo de extracción y producción que mantienen no es amigable con el ambiente.

Es cierto que en las gestiones -pasadas y actuales- de gobiernos autodenominados socialistas y marxistas (más aún sin destruir la forma de valor, el trabajo asalariado o las clases sociales enteramente) también hubieron catástrofes ecológicas casi en la misma magnitud que las que hay hoy en día gracias al capitalismo: el vaciamiento del Mar de Aral, la campaña de las 4 plagas, el Lysenkoísmo, la salinización de la Bahía de Kara-Bogaz-Gol y la erosión de la tierra en el bloque soviético producto de la industrialización sin correctas medidas de prevención y cuidado ecológico. Pero esto no significa que sean inherentes al pensamiento marxista que sostenían aquellos líderes y colectivos.

Más así, estos son efectos directos de un modo de producción que aún se regía bajo la necesidad de producir cada vez más y más, no solo lo necesario de acuerdo a cada quién necesitase, sino para maximizar las ganancias en una economía más y más globalizada, aquella que no exige tanto mercancías comunes sino cohetes, misiles, armas nucleares, fusiles y tanques debido a las propias condiciones materiales de la guerra fría.

Y si bien con el pasar de los años, cada vez más porcentajes se suman a las energías verdes, es importante reconocer que los oligopolios del gas natural, petróleo y carbón siguen vigentes desde hace bastante tiempo ya. Y el capitalismo, por muy verde que se pinte, tiene codificado en su ADN buscar, no el bien común, sino el bien financiero.

La historia quizá no le de la razón a Pannekoek en otras cuestiones de la praxis, pero su tesis sobre la Destrucción de la Naturaleza es tan certera hoy como hace 116 años.

« No nos dejemos llevar por el entusiasmo ante nuestras victorias sobre la Naturaleza. Después de cada una de estas victorias, la naturaleza toma su venganza. »
- Friedrich Engels (1876)